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La profunda entrevista a Sor Ángela Peñacoba hace doce años


El 2004 daba sus últimos coletazos en unos tiempos en los que la palabra crisis no resultaba aun familiar, pero hasta en las épocas de bonanza la desdicha encuentra lugar para hospedarse. Por aquel entonces Sor Ángela Peñacoba ya acumulaba muchas décadas a sus espaldas luchando contra ella y Montellano lo reconoció haciéndola hija adoptiva en un pleno multitudinario -más de 500 personas acudieron a la celebración del mismo-.

El periódico oficial del Ayuntamiento, Montellano Informa, realizó una entrevista a la burgalesa. Entonces tenía 82 años y cumplía 25 con las Hijas de la Caridad. La hermana, fiel a su estilo, dejó frases tan profundas como estas:

“Hay que analizar el concepto actual de familia; ha decaído mucho. No hay ese amor a los hijos y son pocos. Es tanto el materialismo, el hedonismo… El pleno de placer, la comodidad, ejercen sobre la juventud la pérdida de los valores humanos. Y esto ocurre hasta en las comunidades de religiosas, hasta por los poros de las paredes de los conventos de las Hermanas de clausura…”

“Montellano ha avanzado mucho en muchas cosas, aunque en otras no. Hay grandes personas y pocos eruditos, aunque muy selectos, con mucha cultura, con mucha educación. Yo quiero a todos. Algunas personas son como una ciudad fortificada y otras como bolas sin poros, que no se oxigenan”

“El montellanero es abierto, buena gente, un poco dado a pasarlo bien. No obstante, a veces le falta esfuerzo, sobretodo en lo intelectual. Es inconstante, porque no perdura nada de lo que empieza. El montellanero pierde mucho tiempo en cosas que no merecen la pena”

“Soy como una madre de familia: puedo criticar a mis hijos, pero que no vengan a criticar a mis hijos desde El Coronil o Coripe porque no permito que se metan con mis hijos”

“Me emocioné muchísimo con el nombramiento de Hija Adoptiva. Es que yo me siento de aquí, de Montellano. Adoro el entorno, su sierra, el olor del patio del Asilo… Pero, ¿sabes qué fue lo que más me alegró? La unión de todos los partidos. Todo el pueblo se ha unido. Todas las familias han participado”

Doce años más tarde y a sus 94 primaveras dijo definitivamente adiós; la muerte se llevó por delante a una de esas vidas extraordinarias que comienzan a escasear. Al conocer la noticia, muchos montellaneros sintieron por unos instantes la nostalgia de Jorge Manrique en las Coplas por la Muerte de su padre. Quizás, y sólo quizás, el poeta tenía razón: quizás cualquier tiempo pasado fue mejor.

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