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Los tres “semejantes” del Gran Poder de Montellano

Dulce, elegante y fino. Son los adjetivos que mejor definen al señor del Gran Poder de Montellano, imagen que salió de las manos del escultor Antonio Illanes. Considerado, junto a Antonio Castillo Lastrucci, Sebastián Santos o Luis Ortega Bru, como una de los grandes artistas de la imaginería andaluza en el pasado siglo XX. El sevillano, al igual que sus compañeros, fue encargado de mantener viva la devoción hacia varias advocaciones en distintos puntos de la geografía hispalense. Es el caso del Gran Poder o de los nazarenos del Saucejo o Alcalá de Guadaira, principales referentes de fe, al igual que la imagen montellanera, de las citadas localidades.

El señor del Gran Poder, bendecido en 1938, comparte un vínculo especial con otras obras que gubió en esa misma etapa el artista nacido en Umbrete. Todas las imágenes -a excepción del Cautivo de Dos Hermanas- que Illanes esculpió entre 1936 y 1939 llegaron, como el Nazareno de Montellano, a sus localidades para sustituir a una obra anterior que fue pasto de las llamas durante la Guerra Civil. Sin embargo, la relación es mucho más estrecha entre los nazarenos de Alcalá de Guadaira, del Saucejo y el venerado en la Parroquia de San José.

La similitud entre las tres imágenes es impresionante. Illanes dota a estas obras de una mirada dulce, baja, humilde que conecta directamente con el pueblo y que muestra a un señor reflexivo mientras carga con la cruz. Sus rostros no presentan el dolor, el sufrimiento que debió padecer Jesucristo camino del Calvario, sino que invitan, consciente del valor devocional de las advocaciones, al rezo, al cariño por parte de los fieles. Así, la sangre que cae de las coronas de espinas apenas adquiere protagonismo. De esta forma, el imaginero le resta dramatismo a la escena e idealiza y exalta la belleza de los nazarenos. Aquí, en parte, radica el éxito del Gran Poder entre los devotos de Montellano.

Existe un cuarto nazareno similar al de Montellano gubiado por Illanes en 1940, venerado en la localidad onubense de Trigueros y que comparte la advocación del Gran Poder. Curiosamente, es la imagen que más se asemeja a la obra que descansa en la Parroquia de San José. De nariz judía y barba bífida, características comunes en las obras de Illanes, comparte un elemento que es clave en la comparación con el señor del Gran Poder. La corona de espinas tallada alrededor de la cabeza, atributo del señor que los nazarenos del Saucejo y Alcalá de Guadaira portan de manera distinta.

Para Montellano, Gran Poder, Jesús con la cruz al hombro sólo hay uno, pero la semejanza, la similitud con otras imágenes que realizó Antonio Illanes no hace más que resaltar la calidad artística que atesora. Una joya del siglo XX como obra y a nivel devocional que Montellano tiene la suerte de disfrutar.

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