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Montellano-Morón: La carretera de los recuerdos


La carretera Morón-Montellano está en la memoria colectiva de muchos montellaneros que ya pintan canas. Y es que el problema de esa dichosa vía no eran ni los baches, ni la espesa vegetación que devoraba el vial, ni tan siquiera las crecidas de arroyos, escorrentías y otras variables predecibles en cuanto caían tres gotas de agua.

Los que siempre se vieron avocados a hacer sus estudios de bachillerato (el llamado BUP y COU) en la localidad de Morón, siempre tuvieron que soportar las malditas curvas. Siempre permanecerá en la memoria aquel autobús que recogía al alumnado a diario en la Plaza de las Ranitas con asientos de madera (ideales para mantenerte despierto) y que lentamente recorría las innumerables curvas del trayecto.

Aquellos que aún llegaban somnolientos les costaba cuatro o cinco curvas el despertar a la cruda realidad. El que intentaba repasar los apuntes de ese temido examen se las intentaba ingeniar para buscar una postura digna para compatibilizar estudio y equilibro. Y el resto, practicaban el deporte nacional de contar curvas y de animar al conductor para que, con las medidas de seguridad oportunas y sin salirse de los límites marcadas por el desgatado alquitrán, procediera al adelantamiento de un arcaico tractor que intentaba acceder a cualquier punto del trayecto.

Visualizar los primeros edificios de Morón, incluso el instituto, representaba alcanzar la meta ansiada y una vez que el ‘pollito’ (tal y como se llamaba al vehículo en cuestión) abría manualmente sus puertas, podía contemplarse una larga fila de estudiantes montellaneros ajustando cuerpo y espíritu después de tan gozosa travesía.

Con todo, la vuelta era menos traumática. Tras ocho horas de esfuerzo intelectual, hambre en el sentido literal de la palabra y un caminar rápido hasta ‘La Carrera’ (lugar de recogida), aquel viejo autocar y aquellos asientos se convertían repentinamente en un mullido sofá donde cabecear un ratito antes del retorno a la madre patria.

Pasarán los años y podrán arreglar, bachear, reafirmar, y todas las medidas técnicas que estimen oportunas las autoridades de obras públicas, que esa carretera siempre será especial para muchos montellaneros y montellaneras. Eso sí, cuanto antes nos remontemos en el tiempo, peor estaría la cosa.

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