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La historia de los primeros ancianos del Asilo de Montellano

El Asilo de Ancianos de Montellano, como institución y como edificio, estuvo, ha estado y estará muy unido a la memoria y al sentimiento colectivo de nuestro pueblo. Después de una larga trayectoria que ha pasado por multitud de vicisitudes de todo tipo que no es momento ahora de relatar, me he querido fijar hoy en un detalle sentimental que forma parte de la historia no escrita de una institución como ésta.

Para ello hay que remontarse a 1944, en concreto al día 1 de Noviembre en el que se produjo la llegada de los primeros ancianos al Asilo, justamente 15 años después de que se iniciaran las obras en el edificio.

Este 1944, como todos aquellos que desgraciadamente han pasado a la memoria colectiva como los “años del hambre”, fueron años extraordinariamente duros. Posguerra, hambre, miseria, racionamiento y un largo etcétera de vicisitudes que golpeaban si cabe con más fuerza en estos rincones olvidados.

Aquel día de Todos los Santos los actos se limitaron a una misa oficiada por Don Manuel Lorenzo Penalva, director espiritual de la fundadora de la institución. Estos primeros ancianos en ocupar las instalaciones de la Casa de Ancianos San Fernando y Santa Elisa fueron 4 hombres y cuatro mujeres:

  • Pedro Mena Sánchez
  • José García García
  • Francisco González Mena
  • Manuel García López
  • Dolores Ramos Prieto
  • Antonia Rodríguez Romero
  • María López Morato
  • Dolores Mariscal Gómez.

Pedro Mena moriría en 1966 fue un incansable trabajador desde que entró por las puertas de la Casa de Ancianos. Francisco González, fallecería a los dos años de ingresar. Por lo que se refiere a las mujeres ingresaron muy mayores, con más de 80 años y algunas de ellas rebasaron ampliamente los 90 en el Asilo.

Todos ellos inauguraron el llamado “Libro de Acogidos” donde pueden encontrarse sus nombres y apellidos, fecha de ingreso y la advocación con que figura la cama que van a ocupar. También se conocen anécdotas y curiosidades de estos primeros ocupantes como la que se relata de Manuel García. Hombre bueno, inteligente y dotado de una simpatía socarrona e irónica además de cierta glotonería. Cuentan que en la Navidad de 1.944 cuando las hermanas de la Caridad le acercaron un exquisito plato con productos del momento además de su copita de anís para “celebrar el nacimiento de Jesucristo”, Manuel se quedó mirando fijamente a la Hermana y muy serio le dijo: “Hermana…¡Qué lástima que el niño no hubiera sido mellizo!”

También conocemos los nombres de aquellas primeras hermanas de la Caridad que fueron : Sor Eulalia Arregui (superiora), Sor Pilar Santamaría, Sor Juana Valencia y Sor Joaquina Pérez.

Vivencias, anécdotas y realidades de todo tipo que encierran las dependencias del Asilo de Ancianos y que le hacen estar íntimamente unido a la memoria colectiva de Montellano.

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