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La montellanera que participó en la educación del jugador de baloncesto del que todo el mundo habla

Letón, 2,16 metros (3 centímetros más que Pau Gasol) y último número 4 en la elección del draft de la NBA. Para los que estén un poco desconectados con el deporte de la canasta, en el draft de la NBA se presentan año a año los mejores jóvenes del mundo, con la esperanza de que una franquicia confíe en ellos para jugar en la NBA. Pues bien, Kristaps Porzingis, alero que reune todos los tópicos de lo que esperamos en un emigrante de Europa del Este (rubio, alto, ojos claros…), ha sido la gran sensación este año. Seleccionado por la legendaria franquicia de los New York Knicks, y en concreto por Phil Jackson (entrenador de Michael Jordan y Kobe Bryant en sus mejores épocas), Porzingis es  a sus 19 años y según los expertos “el jugador con más calidad de este draft” o “el nuevo Zar de Europa de la Este”.

Así fue drafteado ante todo el mundo:

Pero… ¿Cómo ha llegado hasta aquí? ¿Cómo se ha convertido en la estrella que es hoy? Pues una montellanera tiene mucho que ver.

Kristaps Porzingis llegó a Sevilla hace aproximadamente cinco años para jugar en la cantera del Cajasol de Sevilla. Al igual que el resto de sus compañeros, Kristaps se matriculó en la escuela SAFA Nuestra Señora de los Reyes, instituto donde se matriculaban todos los alumnos internos del club. El letón lo pasó mal en sus primeros años, donde prácticamente no sabía hablar español y tenía a sus padres a miles de kilómetros con la tierna edad de 14 años.

Ante esta situación, los profesores de la escuela trabajaron con todo el cariño del mundo para intentar que Kristaps se adaptara lo mejor posible. Pero hubo una mujer que fue clave en el desarrollo del jugador. La montellanera Carmen Infantes, su profesora de lengua, tuvo que lidiar con el joven y su complicada adaptación. A Carmen le tocó dar clases de lengua castellana a un joven que pasó horas y horas de clases, adaptaciones y risas hasta que empezó a dominar el idioma.

“Debo confesar que me daba vergüenza sacarlo a la pizarra porque yo mido 1,57 m y le llegaba a la cintura, así que los alumnos siempre se reían”; nos confiesa Carmen, aún un poco sorprendida con la masiva presencia de Kristaps Porzingis en los medios de todo el mundo.

Porzingis fue creciendo de la mano de Carmen y el resto de los profesores de la SAFA. Aquel joven “flacucho, muy largo, amable y despistado” dejaba con la boca abierta en los recreos a todos sus compañeros, alumnos y profesores. Cuando ves a alguien tan inmensamente alto, esperas a una persona lenta de movimientos, y en la mayoría de las ocasiones torpe en cualquier actividad. Kristaps es rápido, ágil y habilidoso. Y al igual que ahora sorprende en Estados Unidos, lo hacía hace años en Sevilla.

Carmen ve ahora a Kristaps por la televisión. Viajará a Nueva York el próximo año, y si las previsiones de los expertos se cumplen, será el mejor europeo en la NBA y uno de los dominadores del baloncesto mundial. Para ello, necesita una gran adaptación, esta vez a Estados Unidos: una adaptación al nivel de la que tuvo en España gracias a personas como Carmen.

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