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El (supuesto) milagro de la Virgen de Fátima

  • Pepe Navarro, presidente de la asociación de fieles, le prometió a la Patrona de Portugal dar a conocer su devoción en Montellano. Desde 1975 organiza la procesión de la imagen que reside en la Parroquia de San José.

La advocación de la Virgen de Fátima, patrona de Portugal que procesiona la última semana de cada mes de mayo, llega a Montellano en 1950 pero no será hasta veinticinco años más tarde cuando se instale definitivamente en el corazón de la localidad. Tres antes, Pepe Navarro, hoy presidente de la asociación de fieles que custodia a la imagen de la Virgen de Fátima que habita en la Parroquia de San José, y su madre, Catalina Vázquez, quienes por aquel entonces vivían en Sevilla, fueron los protagonistas de un feliz acontecimiento: al parecer, la Virgen de Fátima intermedió para salvar la vida de Catalina. Pepe Navarro, como le prometió a la virgen, se encargó posteriormente de difundir su devoción al resto de Montellano. Hasta hoy, cuarenta cinco años más tarde.

La historia comienza en 1950, cuando la Virgen peregrina de Fátima que residía en Madrid arribó en Montellano. La imagen, que venía desde Zaragoza, recorrió varias localidades de la zona de la provincia de Sevilla y uno de los puntos que visitó fue el municipio de la Sierra Sur, donde procesionó por sus calles. Un año después, como recuerdo de aquella misión protagonizada por la Patrona de Portugal, la Parroquia de San José adquirió una réplica de la Virgen de Fátima. Un hecho que en 1972 resultó decisivo para la familia Navarro.

¿Cuál fue el supuesto milagro?

En aquel año, la vida de Pepe Navarro y Catalina Vázquez dio un giro, un cambio radical que pudo ser trágico. La segunda fue atropellada por un vehículo y, tras seis horas ingresada en el hospital y dos más en su domicilio, fue dada por fallecida por el médico de confianza de la familia. La casualidad, tal vez, quiso que Pepe Navarro, roto de dolor, fuese a dar con una estampa, la cual se encontraba en la cartera de su padre, de la Virgen de Fátima que desde 1951 descansa en la Parroquia de San José. Éste miró a la imagen para pedirle a la virgen que no se llevara a su madre con Ella y le hizo una promesa si le concedía su deseo: dar a conocer su advocación en Montellano.

Un par de horas después, Catalina abrió los ojos. Estaba viva. Un final que parecía que iba a ser trágico tuvo un desenlace feliz. Pepe Navarro, como es testigo Montellano desde 1975, cumplió con su promesa. Tres años después de la salvación de su madre organizó la primera procesión de la Virgen de Fátima en unas sencillas parihuelas. Tal fue la aceptación y el fervor de los fieles que desde aquel día la salida, que en un principio sólo se iba a producir extraordinariamente por el suceso de su madre, se repite anualmente cada mes de junio por las calles de la localidad.

Antes de aquel acontecimiento que marcó la vida de ambos, ni Catalina Vázquez, quien conserva una enorme salud a sus 85 años, ni Pepe Navarro tenían constancia de la existencia de la Virgen de Fátima en la Parroquia de San José. Hoy, casi medio siglo después, tanto ella como su hijo le están enormemente agradecidos. No entenderían su vida sin la Virgen de Fátima. El presidente de la asociación de fieles, como le prometió a la Patrona de Portugal, no ha cesado en su empeño de dar a conocer la devoción de la Virgen de Fátima. Y parece que lo ha logrado, como se manifiesta cada año en la fervorosa procesión que protagoniza la imagen. Se inició una historia, que tiene continuidad desde hace cuarenta y dos años, entre Montellano y la Virgen de Fátima.

El centenario de las apariciones

Durante el 2017, la Iglesia Católica celebra el centenario de la aparición de la Virgen de Fátima en la localidad portuguesa del mismo nombre. Pero en la memoria de Montellano y, de forma especial, en el recuerdo de Pepe Navarro está grabado aquel día de 1972, cuando a su juicio la virgen le devolvió a su madre, cuando se inició el camino para el crecimiento de la devoción hacia la Patrona de Portugal en Montellano. Se creó un vínculo, no solo entre Pepe Navarro y Catalina Vázquez y la Virgen de Fátima, sino indirectamente entre los fieles de la localidad y la advocación.

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