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Sueños robados para los maestros del futuro


La Consejería de Educación de la Junta de Andalucía informó hace una semana de que no habrá oposiciones de maestro de Infantil y Primaria el próximo verano.

El anuncio tiró por la borda los planes de los opositores, que dedicaron durante meses todos sus esfuerzos en preparar el examen. Muchos, entre ellos algunos montellaneros, visualizan un horizonte gris tras el duro golpe recibido.

Ana Mulero lleva cuatro años preparándose para convertir su sueño en realidad: ser maestra. Lo intentó primero con Educación Primaria, pero las listas estaban congeladas y decidió cambiarse a infantil, modalidad en la que, a pesar de su elevada nota -por encima del ocho-, no logró ejercer ante la escasez de plazas.

Este año había decidido intentarlo de nuevo en Primaria y, a pesar de que la decisión de la Junta vuelve a estrellarle contra el muro, no es su situación lo que más le indigna. “No es por el hecho de que me afecte, sino por lo que significa para la educación. ¿Cómo va a repercutir esto en nuestro día a día? Van a meter profesores de francés sin docencia ninguna”, explica, en referencia a los puestos de los que dispondrán los especializados en este idioma, grandes triunfadores en la convocatoria de plazas. “Me molesta eso más que a mí personalmente. Siempre me he visto coartada por la oposiciones pero esto es la pescadilla que se muerde la cola”, añade.

Mulero se marchará a otra comunidad autónoma a probar suerte: “Lo dejo todo atrás; es lo que tiene ser opositor”. Otros compañeros decidieron dejarlo e incluso cambiar de especialidad -muchos al francés aún sin conocer el idioma-. Ella cargará con la maleta.

María Lara y Nuria Vaquero abogaron por abandonar la lucha de momento. “Llevaba desde septiembre en la academia, pero esta era mi segunda vez. Me lo olía, sobretodo cuando dijeron que iban a salir pocas plazas”, explica Lara. “Te preparas con toda la ilusión del mundo y te la quitan de un día para otro: han jugado con nuestro futuro”, asegura la joven.

Vaquero también tira la toalla tras unos meses preparándose. Ella prefiere entenderlo, en parte: “Creo que para un futuro será algo positivo. Hay muchos interinos y muchas personas en la bolsa y es una forma de que la gente tenga mas posibilidades cuando se presenta: si no hay plazas es una tontería que se convoque. El problema es que se ha dicho tarde”. Ahora, se centrará en los idiomas.

Las tres montellaneras tomaran distintos caminos, frustradas ante la sensación de que les han robado sus ilusiones. Sin embargo, el sueño en su horizonte seguirá siendo el mismo: dedicar su vida a la educación.

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